Principios Institucionales

Estudiantes mostrando carteleras

Para alcanzar la visión y la misión, la comunidad educativa propone hacer un énfasis especial en los siguientes principios y valores por considerarlos esenciales en el proceso de formación de los niños y jóvenes.

Autonomía:

Es la capacidad de la persona para vivir independientemente en el mundo, lo que le permite obrar con libertad y responsabilidad frente a las propias convicciones. Ser autónomo significa gobernarse a sí mismo, determinar el propio destino, aceptar responsabilidad por las acciones y los sentimientos propios, deshacerse de patrones inaplicables e inapropiados para vivir en el aquí y el ahora.

Democracia:

Es un estilo de vida que abarca todo el quehacer humano, basado en valores universalmente aceptados, que tienen como fin procurar el constante mejoramiento de la comunidad. El valor de la democracia consiste en el respeto por la puesta en común de una escala de valores que nos rijan y nos permitan guardar el orden, donde nos desarrollemos como seres responsables y podamos así recuperar la esperanza de llegar a convivir en una sociedad más justa.

Participación ciudadana:

Va más allá del ejercicio de los derechos civiles y políticos. Es más abarcadora que la participación política, porque significa involucrarse de manera activa y consciente en la tarea de garantizar la plena vigencia y protección de los derechos humanos y la vida en democracia, así como en la construcción de una igualdad real para todas las personas que integran la sociedad.
La participación ciudadana es, entonces, una intervención activa y responsable en las decisiones y acciones relacionadas con el desarrollo y el mejoramiento de nuestras condiciones de vida. Se da en espacios muy variados como el hogar, el vecindario, la escuela, la empresa o el trabajo. No siempre tiene que ver con asuntos relacionados con el gobierno.

Justicia:

Es la actitud de estar siempre en la disposición de dar a cada quien lo que le corresponde para que conserve su dignidad. Es el equilibrio entre la moral y el derecho. Tiene un valor superior al de la ley. Respetar la justicia es un deber del hombre digno. Tiende a orientar la estimación hacia la virtud, el bienestar hacia el trabajo, la honra hacia el mérito y es la cúspide imaginaria de los valores sociales… Cuando por ello se mida a los hombres, habrá justicia en los pueblos y el que no contribuya a su advenimiento en la medida de sus fuerzas no será un hombre justo.

Equidad:

El sentido de equidad nos permite evitar los efectos dañinos que sobre la calidad de vida en la institución pudiera tener cualquier favoritismo, tanto en el acceso a las oportunidades como en el reconocimiento de méritos y en el otorgamiento oportuno de los medios materiales que se requieran para desempeñar eficaz y eficientemente las funciones encomendadas. También nos conduce a preservar y a aplicar entre nosotros el imprescindible sentido de justicia, necesario para la sana convivencia.

Inclusión:

La inclusión es una manera distinta de entender la educación, implica pensar en nuevas formas de analizar la cotidianidad escolar, de trabajar y de convivir, es decir, requiere un conjunto de acciones escolares, sociales y de la comunidad que eliminen las barreras que impiden la participación de los estudiantes en el aprendizaje, aceptando y valorando las diferencias individuales.
La educación inclusiva significa que todos los niño/as y jóvenes, con y sin discapacidad o dificultades, aprenden juntos en las diversos niveles educativos (preescolar, primaria, secundaria y media),Más que el tipo de institución educativa a la que asisten los niño/as, tiene que ver con la calidad de la experiencia; con la forma de apoyar su aprendizaje, sus logros y su participación total en la vida de la institución. La inclusión se ve más como un enfoque de la educación que como un conjunto de técnicas educativas. Simplemente denota una serie de amplios principios de justicia social, equidad educativa y respuesta escolar.

Integridad:

Es la manera de manejarse coherentemente con los valores personales y compartidos con la comunidad a la que se pertenece. Es nuestra capacidad para hacer y cumplir compromisos con nosotros mismos y para hacer lo que decimos. Como derecho fundamental, la integridad personal se relaciona con el derecho a no ser objeto de vulneraciones en la persona física, como lesiones, secuestro, tortura o muerte. El ser humano por el hecho de ser tal tiene derecho a mantener y conservar su integridad física, psíquica y moral. La Integridad física implica la preservación de todas las partes y tejidos del cuerpo, lo que conlleva al estado de salud de las personas. La integridad psíquica es la conservación de todas las habilidades motrices, emocionales e intelectuales. La integridad moral hace referencia al derecho de cada ser humano a desarrollar su vida de acuerdo a sus convicciones. El reconocimiento de este derecho implica, que nadie puede ser lesionado o agredido físicamente, ni ser víctima de daños mentales o morales que le impidan conservar su estabilidad psicológica.

VALORES

Resonsabilidad:

Es signo de la dignidad humana: sólo la persona libre puede ser responsable Es la actitud que nos compromete a responder ante nosotros mismos y ante los demás por los actos realizados cada día. Implica conocer los derechos y asumir los deberes que de ellos se desprenden.

Respeto:

Es un soporte básico para la convivencia porque garantiza la aceptación de sí mismo, de los otros y del ambiente a través del buen trato. Son actitudes respetuosas el escuchar atentamente al otro, entender los motivos que otra persona tiene para reaccionar ante un hecho determinado, el cuidado de los bienes propios y ajenos, el aceptar las diferencias en cuanto a opinión, credo religioso, etnia, modo de vida, edad, sexo, entre otros.

Tolerancia:

Es aceptar que los demás sean, piensen y actúen de manera distinta a la propia. Es una fuerza interna que nos permite afrontar dificultades, es una virtud que sólo se logra o se adquiere en la vida diaria, sólo es posible en la medida en que estemos en capacidad de ponernos en el lugar del otro.

Solidaridad:

Se defiende la solidaridad como el valor que consiste en mostrarse unido a otras personas o grupos, compartiendo sus intereses y sus necesidades. La solidaridad no busca el bien propio, sino el bien de los demás. Es la ayuda y apoyo desinteresado que busca equilibrar el bienestar del otro con mi bienestar.

Honestidad:

Es una forma de vivir congruente entre lo que se piensa y la conducta que se observa hacia el prójimo, que junto a la justicia, exige en dar a cada quien lo que le es debido. Es un valor relacionado con la decisión de actuar conforme a la Verdad y la Justicia, que igualmente debe ser vivido con humildad.

La cooperación:

Es el trabajo en común llevado a cabo por parte de un grupo de personas hacia un objetivo compartido. El trabajo cooperativo no compite, sino que suma fuerzas hacia el objetivo. Cada integrante del equipo cooperativo debe poner lo mejor de sí mismo para el bien de todos. Nadie quiere ganar individualmente sino beneficiarse en conjunto. La persona cooperativa siente afinidad por sus compañeros. Sabe que solo siendo solidario, permitiéndose ser ayudado y ayudar, obtendrá la finalidad deseada.
El hombre debe vencer su individualismo cada vez más creciente en este mundo postmoderno, para entender la paradoja que cuanto más piense en sí mismo, sin considerar a sus semejantes, más se perjudicará. “Cooperar es un valor que nos acerca a los demás, que nos compromete a tener buenas relaciones interpersonales y nos impulsa a lograr el éxito propio, buscando también un bienestar para el mundo.

Convivencia:

Es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, compartir, cooperar, respetarse, comunicarse, capacidad de participación, de aportar ideas y críticas creativas. Son señales de identidad de la convivencia: comprender, respetar y construir normas justas que regulen la vida colectiva.